Tal agobio mío amigable de turno histórico
llano pese al alto peso y la edad muy grande.
Ruido del mundanal de las cosas hermosas acarreando
grotescas pliegues de oración inútil.
Y de paso, en medio de las cosas femeninas,
el humano tan almado destaca por el brillo
de una gota de agua desolada y ferviente.
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