El tema ya ha sido sugerido: por los famosos papelitos surrealistas en Francia y por el nacional de literatura chileno Miguel Arteche, en su Llaves para la poesía; también, en el libro Juventud del sudafricano Coetzee, donde un computador erige electrónica poesía. Hoy sólo reverbero aquello, pues, mi propuesta es sólo una diversificación peculiar de todo lo anterior. Me considero, con humildad, uno más de ésa anacrónica generación de poetas aleatorios.
El asunto es bien simple que hasta dan ganas de llorar sobre el ámbito de trabajo, y que no es otro que la matemática artística. Se trata una vez más de la variación, procedimiento que venero, pero llevada matemáticamente a la hipérbole sintáctica. Ha ese ejercicio inquietante e instantáneo, lo he llamado Juego de los poemas numéricos:
1)un pájaro felino
2)viene a cantar 3) en cada semilla
4) el amor
5) a 6) su gata voladora.
Los atentos, ya están percatados de la numeración, que viene a ser esencial; lo otro esencial es la combinatoria de los fragmentos numerados; ambas esencias producen magnifica poesía, y en el peor de los casos un poco de fama. El lector lúdico, con un mínimo de energía (es un juego moderno), debe únicamente combinar para sentirse satisfecho de una labor creativa. Por otro lado el lector académico y amante de la hermenéutica, puede intentar una interpretación de los nuevos poemas que ya he creado: 2)4)3)1)5)6) o 3)4)2)6)5)1). Para terminar diré que un cálculo preciso señala 720 poemas posibles y, como verán, que ya soy un autor muy prolífico.
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