Embebidos en el mismo otro repetido asedio al útero,
rosa madre, como el gato que insiste en zarpar
de la abstinencia de no irritar el nervio, embebidos
en mismo otra vez pegados de raíces rojas, bajo
marchitos y ermitaños animales del calor andado
llegados al río mudo y sordo de los cuerpos,
ciego de los cuerpos que han errado por desiertas soledades,
rosa madre de tus pétalos fértiles, húmedos de formas.
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