Los postes de mi vecindad, erguidos en invierno y erguidos en primavera, reflejan un largo naranjo de oro transverso: el naranja del valioso crepúsculo. Y sucece cada vez que voy cansado por la vida, esa rara luz; como una epifanía de la esperanza ociosa, brillando a la vuelta de la esquina.
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