Guajardo Martínez fue hoy formalizado por cargos de violación. Según las versiones de prensa recién construidas, el acusado (y culpable) Guajardo Martínez, procedía al ilícito ejecutando un modus muy deportivo: montado en una bicicleta de colores llamativos, engañaba a sus victimas haciéndolas creer celestinas entre él y una novia, que jamás, oh tristeza, fue vista.
-Quiero que le entregues esta carta -decía.
Las inocentes accedieron casi siempre, y subían al biciclo con total convencimiento de ser acercadas al lugar de la supuesta misión de amor. Durante el trayecto, generalmente breve, según relatan, eran tratadas con sicótica ternura; pero el destino final, mala cosa, fue en todos los casos un sitio muy baldío, abarrotado de muy lujuriosos y muy destemplados pastos. Una vez allí, metódicamente, cuentan, procedía a violarlas como quien hace el amor.
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