en el bolso negro los estudiantes
acomodan sus agobios todas las mañanas
y van por aulas y bibliotecas y facultades corriendo
sujentado bien firme sus libros para no caer
en su mañana
gastada la voluntad para abrir los ojos
respiran
y por la tarde les sobre el amor que los invade en cuencas
y hace estallar su bombas en vientres femeninos
una y otra y tantas repetidas reproductivas intenciones
en el bolso -¡qué importa el color!- acomodan su instinto
y lo visten de bailes y danzas
y eligen notas musicales pícaras
y enarbolan falos y vulvas en rojos pentagramas del crepúsculo
¡oh maldita juventud del silencio interior!
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