El poeta tiene dolores para dar ¡corazón!
dolores que no quieren estar con el poeta.
De esos, que jóvenes y vivos, no tienen Dios.
De esos, que sin olvido y muertos, perduran.
Y vaya que perduran en días que no amanecen.
Como fríos escondidos de mañana perduran.
El poeta tiene dolores ¡mi alma! para dar
dolores que no quieren estar con el poeta.
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