Como un niño quiere cavar y cavar en la playa entregada,
mientras a su espalda todo el mar ayuda a pujar la fuerza de la vida,
y las arenas sonríen buscando nuevas infinitas,
buscando nuevas inagotables posiciones y estructuras,
para en simples ondulaciones perder la boca en un abrir de brazos,
hasta inundar todo el húmedo y gris del breve letargo que sus corazones aúllan.
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