Del privilegio que es la vida tengo sus pocas ganas
de morir y de olvidar.
Ganas de perder una idea justa y salir mal.
Puedo, si alcanza esa gracia de macho,
en alguna noche de torpe embarazar
infinitas mujeres de infinitos tristes futuros;
en el placer y con su impronta
perpetuar la humana sucesión de lamentos:
¡ser de eslabón de muertes y olvidos!
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