Miraflores de La Sierra

Los humoristas que me gustan
no deberían morir

deberían ser llevados en un carro de fuego

Los poetas que me gustan
deberían tener un visado para vivir por siempre

deberían ascender como vírgenes hacia el paraíso aunque no lo sean

no deberían morir, al menos

La poesía y el humor
deberían ser
el salvo conducto para esquivar la tiranía de nuestra muerte

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