en una de las 160 ventanas del edificio de enfrente
a 200 metros de mí
hay una televisión siempre encendida
(como un gran faro en la lejanía que ayuda a los navegantes a perderse)
es muy grande la televisión
y puedo ver con nitidez
los programas sentimentales y algunas telenovelas
algunos días veo una cabeza sentada en el sofá
(el contorno en sombra de una cabeza, mirado por la nuca,
para decir verdad)
algunos días de nostalgia
imagino que es la cabeza de mi padre
abstraído en sus asuntos
imaginarlo me hace bien
porque trae un remoto consuelo
saber que la distancia que nos separa mide tan solo 200 metros
ahh
(querida poesía
eres la autopoiesis de mi humanidad)
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