escribía en un tíquet de supermercado leer hace daño
en badalona
en una playa abandonada de arenas rojizas
lo escribía desde tu boca sin saberlo
no leas tanto, me decías,
te hará daño hijo mío
—
te recuerdo en bata
de un rosa muy tenue
vestida para soñar
ibas a la cama con un libro bajo el brazo
verde
uno rojo
a veces algo gris
yo miraba tu rito
y guardaba los colores
—
el viento desgasta las torres
de una fábrica abandonada
y miro el mar
(es una termoeléctrica, lo pone en un cartel,
no es una fábrica abandonada, lo siento)
oigo los lobos de Cobquecura
lobos del mar
que duermen
sobre una gran roca
remota lejana distante
golpeada por el mar
mis hermanos sueñan con sus pijamas de Disney
y tú duermes vestida en enigmas
a puerta cerrada
con un hombre que llamamos padre
en una habitación de madera húmeda
(las olas revientan y los lobos crean un trémolo de mar y angustia que se mezcla con olas rotas)
nunca me explicaste si cantan
si lloran si gruñen
(los oigo, filtrados por la madera, duermen sobre una gran roca)
nunca me explicaste
por qué los lobos decidieron vivir allí
en una gran roca en medio del mar
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