se tambalean las historias eternas, las certezas caen con la tarde
y hay huesos tatuados sobre la alfombra, niñas tatuadas en el vientre
las ratas corren por las vías y
huyen del tren de las obligaciones laborales
buscan algún refrigerio en la oscuridad
Los que me rodean tienen tiempo para esperar la próxima caída con un berrinche
las miradas se detienen,
hay espacio para un milisegundo de piedad, se suspenden urgando algo en el cuerpo del otro
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