nací en una línea que llaman frontera
en una ciudad construida con la premura del miedo
escuchamos como cantan al otro lado del río,
como se aman refregando su carne morena entre la maleza, en los coches olvidados en filas infinitas, en las oficinas convertidas en cárceles, en las escuelas abandonadas por las niñas
mañana iremos a matarles
subiremos sendero arriba siguiendo su holladura
—
en la respiración pueden caer las escamas, la angustia se puede exhalar
como el ungüento fértil cae sobre la oscuridad
puede ser expelida hasta diluirse en la sangre de otra,
en la densidad que se carcome los relojes, que se carcome los muertos y sus recuerdos áridos
y allí queda dormida
como arena en la diáspora
hueso sin sangre
chasis abandonado
fierros rotos
mendigo bajo el puente
detrito dormido que podría ser un nido para los pájaros
Deja un comentario