Poemas sin n(h)ombre

Tenemos nada más un cuerpo que, como si fuera poco, es barro que nos sigue a todos lados

y esa propiedad privada no me pertenece / paradoja / será del que paga las cuentas o del bien parecido del pueblo

esta propiedad privada se convierte en sal y arena que llega a primera hora de la mañana al mercado de verduras

arena-sal sin territorio que el viento mueve hasta que se atora en alguna garganta seca

pero hay que estar contentos y agradecidos porque algo tenemos, un cuerpo que nos sujeta a este lado del universo, que nos ordena comer follar correr violar huir llorar temer olvidar leer sin motivo y disparar un arma si es necesario para defender esta parcela en la finitud

/ un cuerpo que nos lastra para que el soplo del olvido no arroje nuestras bellas cenizas

Hermanas, seamos positivas esta mañana en Los Ángeles, consolaos unas a otras

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