regreso a casa en el autobús
con una memoria agitada en el maletero
comemos, desayunamos el cansancio, vemos telenovelas
pero necesito estas cartas para desvelar lo que te escondo
y para encontrar tus regalos
para saltar el muro de aire que protege nuestros mundos
—
tu amor no envejece y parece eterno
como un gran buque que embiste a la muerte
da la impresión que permanece inmune al virus del tiempo que nos come todo
pero tu rostro de universitaria, tus brazos de enfermera, tus senos minerales, tus pasos inagotables, parecen torcidos a lo inexorable como si buscaran arrastrarse hacia la tumba
—
el cordón lo arrojaron a la basura hospitalaria / lo cortó el médico con acero quirúrgico
se secó probablemente, allí se hizo polvo, y ahora viaja en el viento de Los Ángeles hacia alguna esquina en donde se enredan las pelusas del universo
aquí estamos hoy
dos cuerpos cenando el presente sobre una mesa de madera
unidos en el silencio de la memoria y el secreto
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