Poemas sin n(h)ombre

Olvidamos los momentos de alegría que no alcanzan el umbral de la felicidad

dónde está la marca? quién la puso allí?

porque los momentos de dolor nos reclaman toda la memoria

nos ungen

porque el dolor es un pote de aceite virgen que reina sobre el territorio

qué es el territorio? creo que el territorio es mi cuerpo transformándose inexorablemente porque el devenir, el becoming como dice F., nos jala en alguna dirección, al cielo? a la tierra? al infierno? al mar? a la incertidumbre? a la certeza conveniente? a dar un paseo en bicicleta?

si pudiese poner mi fe en algo la pondría en el banco del dogma de la memoria del espacio, el tiempo y la materia. Predicaría a las multitudes el universo tiene memoria pero no alcanza a recordarnos a todos, quienes perdurarán? Acabará también la historia, dejaos de esforzaros por las migajas de la trascendencia

pero no te preocupes, allí tienes la poesía, ese artefacto que no pertenece a esta época ni a esta galaxia, un enigma indescifrable que mana de tus secretos más evidentes y de las memorias secas que el otoñó dejó caer a tierra

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