La poesía, no me has preguntado pero quiero decirlo, se parece a la ropa interior, a unos gayumbos usados, a unos calzoncillos tirados sobre el triángulo de las bermudas que deja el amor recién salido del horno, se parece a unos slip tumbados sobre una alcoba de ebrios
No vas por ahí vendiéndola a las gentes anónimas, enviándola a concursos de calzoncillos usados, aunque, en la post-modernidad, hay narcisismos para todos
La poesía es un calzón, una braga húmeda que intercambias con otro ser vivo o ser muerto, que traes a casa para oler con un compañero
porque ese olor te intriga y deseas masticarlo para saber cómo sabe su carne acariciando con tu nariz
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