Espero que te despiertes en un nuevo país el próximo lunes, madre amada; yo, aquí, en la tierra vieja en donde todo el mundo habla de lavar el agua y pasarle una aspiradora al aire.
Pero tú ya sabes está historia del miedo: nos morimos como toda la vida, durmiendo sin mañana, con la memoria expropiada y solo una vez en la vida.
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