Rouen, una ciudad puerto fluvial, de viejos campanarios derruidos, atravesada y dividida por el río Sena, testigo de las más oscuras crueldades del amor desenfrenado. Me recuerda, en momentos de nostalgia y delirio, a Los Ángeles. Hay ciertas similitudes entre el clima normando y el clima angelino. Enseño Español en la Université de Rouen, en Mont Saint-Aignain, en el departamento de Lenguas Aplicadas. Mi contrato terminará el próximo mes de agosto y ya debo pensar en que haré en septiembre del próximo curso. Soy temporero de la educación.
Es mi segundo año, mis estudiantes se sumergen en una profunda apatía que les impide reír y tienen miedo de hablar español en clases, pero he tomado esta cuestión como un desafío pedagógico. Cansado de sonsacarles algunas frases, hago valer mi Máster y mi doctorado en educación: me saco del sombrero la idea más innovadora de la Académie de Normandie y les propongo hacer un Karaoke para trabajar la pronunciación y la fonética de la lengua de Cervantes. Creo que eligiré el hit internacional de la Makarena, seguro la conocen, cero poesía, mucho patriarcado pero al fin de cuentas un hit universal que se canta en todas las duchas del universo.
BA está escandalizada por el resultado de la primera vuelta de las elecciones en Chile. Me pareció que casi le sale una lágrima. Le dije que francamente me parecía esperable, que a diferencia de TRUMP, el facho Kast tiene mucha simpatía en el Chile conservador asociado al catolicismo y a los evangélicos, qué la gente sigue votando aún por la voluntad de Dios y no por un proyecto político y que aún viven con las categorías de la guerra fría aunque ahora las utilizan para insultarse en Facebook o Twitter. Le dije que la revolución o los levantamientos sociales no cambian la matriz de pensamiento de nadie, que eso es poesía política que inventan los historiadores, que al final de cuentas la educación de les jóvenes y luego la muerte de los mayores es la que distribuye el poder de una generación a otra y va tejiendo el cambio social, pero con muchas excepciones. Sospecho que mi padre votó por Kast, pero no le gusta hablar de política. Mi madre, hija de un fontanero que votó por la Unidad Popular, dice que no quiere votar por Boric porque no ha hecho nada y no se afeita.
Deja un comentario