Un chileno en Francia

El encierro al interior de los trenes me inspira. Debe ser el estímulo de los movimientos, los cambios de luz, el anonimato, la perspectiva dinámica sobre el paisaje de túneles, rutas laberínticas y barrios en los que no conozco a nadie. ¿Hay literatura sin estímulo? ¿Emana la respuesta inacabada de la narración de la inmovilidad? En la región de París, jamás los mismos rostros se repiten en un coche de tren, matemáticamente imposible. Ya no hay tumbas vacías en los cementerios y cuesta encontrar vivienda a un precio conveniente para un obrero. Mañana comienza el curso 2022/2023. Viviré en Le Chesnay, ciudad que colinda con Versailles y trabajaré en la Université de Cergy enseñando español. Cruzar la selva parisina en la hora punta me tomará una hora y veinte minutos. Tendré mucho tiempo para mí etnografía literaria de la vida en París.

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