Drôle d’époque. France Info dice que la deuda pública francesa llega a niveles récord este año. En BFM bussines, que miro para seguir el precio de.las acciones de CAC40, el opinólogo insiste en el riesgo inminente y que los políticos deben dejar de creer en la argent magique. Tengo la sensación de que el COVID pasó como un tren en dirección contraria, evidente, nos asustó, nos queda el recuerdo, pero ahora parece ser una preocupación que concerne a los mayores y a quienes están debilitados. Sí este país colapsa, lo pensado varias veces, entre el riesgo nuclear y el riesgo de la deuda, mi plan es tomar un avión hacia Santiago de Chile, posiblemente un Air France directo, con el dolor de mi alma y luego un TurBus clásico o un Pullman Bus hacia Los Ángeles, ciudad fronteriza con el Walmapu, mi refugio.
Mi escritora favorita normanda se ganó el premio Nobel de literatura y esto cambió nuestra relación lector-escritora, que antes era íntima, unidos por el amor a Normandía, que antes era una escritora poco leída en español. Pero ahora todo el mundo la lee y se siente con la obligación de leerla o de entrevistarla, aparentemente, y postean las portadas de sus libros en Instagram junto a caras de influencers, junto a sus piernas de influencers o senos de influencers, Annie Ernaux y el capital erótico de los influencers no me agrada. Debe ser la edad, comienzo a envejecer. Estar en la moda me da vergüenza, leer a alguien del que todes hablan hiere mi esnobismo.
Recommencé la lectura que había dejado en pausa de Connemara, de Nicolas Mathieu. Me gusta la velocidad de su relato, la complejidad vivaz de sus personajes, el entrelazamiento de las voces y las historias, los movimientos del narrador entre las subjetividades de Christophe y Hélène y sobre todo la mirada etnográfica sobre francesidad de su proyecto de escritura.
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