Un chileno en Francia: la mejor empanada del Universo

Los de las canalizaciones de gas abren zanjas en todas las calles de Francia. En Rouen, en la calle que une la Facultad de Medicina con el centro hospitalario, renovada hace menos de un año, una vez más, los del gas, pero a veces los de la electricidad, cortan la calle y bloquean la vereda para hacer una zanja. El proceso, el arte de hacer zanjas, comienza con unas líneas naranjas pintarrajeadas sobre el asfalto, verde neón y azules a veces, dibujadas con pintura en aerosol. Ves esto sobre el asfalto y te dices, c’est la merde, otra vez los del gas con sus grafitis tristes, sus códigos y sus trincheras de hidrocarburos y cables.

Fuimos a comer al Biltoki, celebramos el cumpleaños de M., francesa, profesora de español que ha quitado París hace menos de un año luego de encontrar una plaza de PRAG en el departamento de LEA de la Universidad de Rouen. ¿El Biltoki? Un espacio donde los adultos millenials vienen a llenarse las panzas, a reir, a emborracharse y también a beber con mesura. El ala central reproduce los volúmenes y el ambiente de los antiguos mercados, Les Halles como le dicen los franceses, en donde pululan puestos de comida de todo el mundo: latina, libanesa, francesa. Panaderías, Florerías, Cavistas. Cosa curiosa, nos sorprendió un puesto en donde venden empanadas chilenas, argentinas, peruanas, de queso y de pino. Nunca había comido una empanada horneada tan sabrosa: crujiente, plena de jugo, el pino condimentado en equilibrio perfecto entre los jugos de la carne, la cebolla, el huevo y el comino. La mejor empanada del mundo, sin duda.

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