Golpe

A veces nos llega la felicidad (¿Qué refiere esa palabra?) de golpe. Y va por las estaciones del año, como un clima impertinente, sin importar, espolvoreando su polvo de brillos y pareceres nuevos que en un tiempo remoto nunca creímos. Y uno se deja tomar de la cintura, y uno se deja besar las manos resecas para saborear, aunque breve, ese poco de sangre nueva que nos viene. Sonríe el rictus más adusto a sus suavidades; y, aunque de otra naturaleza, dan ganas adentro de llorar.

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