mi pequeño niño me escribes en un texto que la arqueología ni todos los exploradores del mundo podrán encontrar / como un secreto bien guardado que nunca se detiene en su caída ciberespacial / no te preocupes / estoy aquí / soy ahora / respiro / escribo
tu niño anda de vago por la Barcelona / corriendo hacia noches de Salsa con los exiliados al turismo / me dije que R. de Hungría baila muy bien con su cadera y sus brazos de Europa del centro / y sabes? esta gente viene a la ciudad condal pero están viajando en sí mismos o al mismo tiempo están angustiados por el deseo de estar en otro lugar / y quisiéramos bailar con otros vivos y no con estos muertos
y más allá del shopping de recuerdos, de los bips de tarjetas de crédito, bip, bip, bip / y las chapitas de frigo de esteladas que se venden como el pan/ quizá alguno se lleve en la maleta / una respuesta para saber quién es / quién soy / o la respuesta, menos trascendental, pero hasta más importante, a si quieres bailar conmigo ? /
Sabes? / yo me encuentro entre quienes facturan una segunda maleta de preguntas / de conversaciones convulsivas bebiendo un vaso de chicha morada / de historias anónimas / como un barrendero que canta en la esquina del mercat de Hospital Clinic / o la conversación con Esperanza, del tercero de Avigunda de Roma / que viajaba mucho por Francia con su marido / que ya se ha ido a otro gran viaje y de dónde no volverá muy pronto
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