Un chileno en Francia

Hoy tomo el BlaBlaBus que sale de La Défense y me lleva hasta la Avenue Chaplin, en la ribera izquierda de Rouen. Los franceses no toman el bus, prefieren el tren, me dijo P. mi amigo mexicano con DNI francés. Parece cierto, pero es relativo. Yo tomo el bus, supongo, por mi reflejo de Chileno del sur, por haber nacido en un país en donde el tren se consideraba muy caro para el Estado y donde hace más de 30 años hacemos la vida, vamos y venimos en bus. Que los franceses no toman el bus puede ser medio cierto y también medio mentira y hasta cierto punto lógico. Hoy vamos con 25 minutos de retraso, el conductor, que debe medir dos metros y da la impresión de estar muy bien alimentado, pone la radio a todo volumen con las noticias de FranceInter. El tema es la violencia desproporcionada, no lo dicen pero se entiende la idea de genocidio, del gobierno de Netanyahu contra los palestinos de la Franja de Gaza. El encuadre noticioso mete en escena a Macron, que anda de visita en el territorio en disputa, y que condena la violencia de Hamas y que reconoce el derecho a la legítima defensa de Israel y que quiere también trabajar por la paz, todo en menos de un minuto de intervención y todo en la misma frase. En medio del programa, una señora de más de 50 años quiere mear. Pregunta si les toilettes funcionan. Les toilettes ne marche pas, Madame, responde nuestro chófer. La mujer parece no entender muy bien la respuesta, y con razón, porque la autopista de tres pistas es muy ruidosa y el tráfico a esta hora es intenso. Sin decir nada más, el conductor sale de la ruta hacia lo que aquí llaman un aire de repos, que uno podría pensar que quiere decir cementerio o morada eterna, pero es el nombre de los espacios de descanso de las carreteras francesas. Muy frutillas para los nombres, pienso. Detiene el bus y abre la puerta. La bas, Madame, Il y a des toilettes. Una chica aprovecha para bajar a fumar. El conductor baja también y aprovecha para hablar con la chica. Por qué fumas, le dice, con un tono enérgico, como si padeciese de una ira sin matices, pero no está enfadado. ¿No sabes que el cigarro mata? Yo no fumaría ni aunque fuese gratis. La chica responde, no logro oír, habla bajo, con una voz tenue. Hace un año que el conductor vive en Rouen. Mucha calma, dice. En eso vuelve la madame y pide disculpas a todo el mundo por haber detenido el bus. Pas grave, Madame, pas grave, le responde el capitán del vehículo mientras raudo coge de nuevo la autoruta.

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