Es lunes, un día denso en angustias y miedos / el autobús de las 7:55 llega con 10 minutos de retraso / el pasajero sentado a mi lado quiere dormir sobre mi hombro, debe pensar que es un derecho humano irrenunciable a esta hora de la mañana/ como no puede dormir sobre mi hombro se gira y pone el culo sobre mi pierna / ya en París me subo a un RER fantasma en la hora baja a eso de las 10:30 en la Défense / por un momento pienso que los humanos se han extinguido o que ha ocurrido el rapto del que hablaba el pastor en el púlpito de un domingo lleno de teología y cánticos de alabanza muy lejano en el tiempo
me parece lógico recorrer sus miedos / hasta podría ser sano / reparador / terapéutico / los miedos de un lunes anodino
miedo a no escuchar el despertador / miedo a redormirse / miedo a perder el bus / miedo a llegar tarde al trabajo/ miedo a no llegar al trabajo / la angustia de ser tocado por otro humano / miedo a ser descubierto en miradas lascivas en el transporte colectivo / miedo a que los seres humanos se vayan a Marte y me dejen solito en un tren sin conductor / miedo a olvidar una de mis dos mochilas en el RER porque el desliz podría activar un protocolo antiterrorista y terminar conmigo en una comisaría y con alguna multa / miedo a la mala suerte y al sino fatuo del encadenamiento de eventos de desgracia como las escaleras mecánicas que no funcionan o las ganas de mear sin toilettes en un trayecto infinito (esto es Sísifo, pero en meón)
miedo a las escaleras porque me duele una pierna por jugar demasiado al tenis / miedo a caer en la mendicidad luego de un evento absurdo, por un retraso de bus o por el olvido de una mochila en un tren de un país con paranoia terrorista / miedo a irme al infierno porque desde que dejé de creer en Dios ya no doy limosna a los mendigos y no le veo el interés / miedo a que el corrector ortográfico automático ponga una palabra fea en mi poema guay
es lunes y hay que vivir en el alivio de la resignación y la queja
por favor, madre, dime algo sobre mis miedos, a ver si puedes compararlos con los tuyos, y así podemos tejer una larga y profunda conversación sobre el abismo
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