El pasajero que acaba de subir al Express 1 que une Versailles y Saint Germain en Laye huele a cigarro. El olor a tabaco quemado invade el autobús. Desde el asiento de atrás, avanza una conversación telefónica que usa el altavoz, inteligible a esta hora cruel de la mañana. Me da la impresión que nuestra línea de bus está racializada. O quizás es el bloque horario de 6h de la mañana, para ir al trabajo en autobús, el que está racializado. Invierno en la región de París y una hora densa en oscuridad. Solo se ven luces de color naranja paliduchas que inundan las carreteras y calles, algunos coches en pana que ponen los intermitentes para advertir a los otros conductores que hoy jueves es un día complicado, que hoy jueves tienen la poisse. Olvidaba decir que también la decoración de Noel es densa, leds colgados por todas partes que crean muy bien la sensación de claustrofobia cultural de las navidades occidentales. L., chilena que trabaja en un Cabinet de Conseil canadiense me contó que en el afterwork de ayer con sus colegas se robó un vaso del bar, cerca de La Défense o cerca del cliente, como se dice en la jerga. Mi hermano los colecciona. Regresa a Chile para esta Navidad con la maleta llena de regalos. Además del vaso robado en el bar lleva cuatro camisetas del Equipe de France, una para su padre, otra para el sobrino y su hermano, otra para ella. Hay libros sobre la shoah para su madre, y El Corán y La Torah, traducidas al español, para su padre que es pastor de la iglesia de los Adventistas del Séptimo Día. El billete, directo París Santiago le costó alrededor de 1200 euros con mucha anticipación. Tomará el avión en 48 horas. El autobús llega a la Gare de Saint Germain, el terminus, todo el mundo desciende excepto un hombre negro vestido de negro. El conductor lo mira por el retrovisor, pero no reacciona. Sigo la escena desde la parada del autobús junto al Palacio Antiguo de Saint Germain. El chófer debe abrir la puerta de protección que tiene ese cristal gigante que mandaron a instalar por causa del COVID-19. Tienes que bajar. Le toma unos segundos para comprender que se trata de un sans abris que duerme en el bus porque las mañanas de invierno ya están frías otra vez. Mais si vous voulez faire un autre tour, vous pouvez rester. Yo sigo esperando el Express 27 que me llevará a Cergy Préfecture en 30 minutos.
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