Lunes
hay momentos bien memes en la vida de uno / (que antes se llamaban epifanías / o revelaciones ) / por ejemplo, te bebes un té en un día frío de invierno y te das cuenta que todes somos indígenas de algún lugar o extranjeros de otro / que todes somos escritores y que escribir no tiene ningún mérito intrínseco / sigues pensando / te bebes una segunda taza de té para ponerle un poco de ternura a tu triste descubrimiento / y comprendes que eres único pero sin exclusividad / que cumples el rol para el cual El Imperio te ha domesticado
Martes
te das cuenta que les polítiques te dirigen sus mentiras a ti mismo con la convicción firme de que te las creerás / que los medios te escriben y te leen sus noticias disque neutrales, con sus caras de periodistos guapichulos, pensando que eres incapaz de leer y escuchar entre líneas la diminuta voz de los vencidos y despedazados por las bombas /
Miércoles
hay que seguir viviendo / bajo la moral del <<cómo se pueda>> / o la moral del <<vamos tirando>> que me gusta mucho más / porque, hasta cierto punto, solo me consuela el erotismo poliamoroso
Jueves
es también verdad que para preservar tu salud mental es mejor dejar de pensar huevadas y vivir en el consumo / o vivir del like / o vivir del aplauso del público / o la vieja receta Bukowskiana de embriagarse y luego existir / o la receta de Luna Miguel de desembriagarse para escribir sobre el desembriaganismo y fundar otra nueva religión de sobrios elegidos que terminan disparando contra quienes no han sido elegidos
Viernes
talvez la respuesta vendrá dada por los consagrados al Decrecimiento / o el post-capitalismo / pero tendremos que irnos, en algo movido por el viento o por las corrientes marinas, a una isla muy lejos de los mercados de la muerte
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