De esta ciudad amo los cuerpos que existen danzando en su nada / caminantes / vestidos con sus ropas dentro y sus carnes desperdigadas al viento y la lluvia de nuestro otoño raro/ aquí todo es un tejido de deseos / ¿Ves las autopistas? / ¿Escuchas las música al interior de ese bar? / luces que mojan la lluvia con su reflejo imperial / y no puedo hacer otra cosa que interrogar ese explorador que me habita con preguntas llenas de juicios / ¿por qué disciplinar mi fuente de amor? / Me digo frases un poco absurdas pero llenas de sentido / deja de ser tu propio maestro para que puedas regresar tu animal / ¿Soy un gato, S.? / Pude ver tu mueca de sorpresa cuando te confesé mi secreto / mi relato producía placer en tus senos / y ese placer regresaba como una semilla que espera dormida, quién sabe cuántos siglos, ¿o si será solo un segundo?, en la vía del tren hacia Saint Germán.
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