no recuerdo matar un pajarito con mis manos en mis juegos de niño / pero sí atrapé un pez con el tío S. en el río Renaico / «una trucha arcoiris!!!!!» decía el tío S. mirando los saltos desesperados en el agua/ el pez venía hacia mí contra la corriente y contra su voluntad / jalado por mi hilo de pesca atado a un tarro oxidado de Nescafé instantáneo / el corazón palpita a 1000 pulsaciones siempre que vamos a matar a alguien? / en mi recuerdo el hilo de pesca brilla enceguecedor con los rayos del medio día
era muy joven para coger la escopeta del abuelo / pero sí que podía acompañarle / una Perdiz escondida en la tierra labrada que no terminó su vuelo / un par de Treiles que gritaron por última vez / una Loica con su pecho ardiendo / el orgullo, la sonrisa, los cuerpos de las aves golpeando la chaqueta de caza al ritmo de nuestra marcha / cuando comes la carne, tienes que tener cuidado de no romper tus dientes con los perdigones
y en mi habitación de Los Ángeles / un ave se queda atrapada un día soleado quizás de diciembre/ hubiese sido fácil abrir la ventana y dejarla escapar / aleteos de terror / «¿Vamos a buscar al gato, J.? / Siiiiií, vamos a buscar al gato!!!»/ Nuestro gato se llamaba S. / no recuerdo matar un pajarito con mis manos / pero sí que tengo la impresión de llevar un apetito por la muerte en mí
Deja un comentario