Chileno en Francia

Regresamos después de una ardua jornada de trabajo. Clases, correcciones de traducción, el primer control del semestre, control del aprendizaje, control continuo, cómo lo llaman en la lengua profesional de la Universidad de C. en Francia. Hablo con C. en el RER Cergy Le Haut – Boissy-Saint-Leger (a veces es necesario ver un mapa para imaginar con más precisión lo que un tren le hace al tiempo, al espacio, al movimiento y a la escritura). Sobre los trenes resulta complicado encontrar opiniones positivas, aunque, a grandes rasgos, desde la frialdad de las estadísticas, funcionan correctamente sin estar nunca inmune a un accidente de persona.

Paris RER A al día del 14/11/2024

Escribo un diario desde el extrañamiento etnográfico sobre mi vida en Francia. Le digo que quiero entrar al grupo de investigación, al pequeño Olimpo local. La señora M.P. me dijo que hay un procedimiento establecido usted debe entregar un CV, una carta de motivación y un proyecto de investigación. Y vea como el investigador Y la investigadora X pueden encajar. O tal vez me dijo simplemente que hable con el investigador Y con la investigadora X. Me es imposible no transformar lo vivido, casi siempre de manera involuntaria. Sin duda diferente al estilo de Zeus en Madrid, que cuando le pedí entrar al grupo, en mis viejos tiempos de doctorando, me dijo, por supuesto, con pedirlo ya estás dentro.

Fuimos a Anger durante las Vacances de la Toussaint. Visitamos el Château d’Angers que en algún tiempo remoto fue la propiedad privada de Los Duques de Anjou (💩). Un patrimonio que deberíamos admirar y querer pese a toda la violencia que contiene la historia del lugar. En algún momento se le perdona la vida al patrimonio desconectándolo de su uso como tecnología de la violencia. Ya en los niveles de la trivialidad romántica dimos con AC un paseo en bici por la ciudad, siguiendo la Maine y comimos la especialidad de la panadería junto al Chateau que se llama Ma Petite Boulangerie : se compró una Brioche para comer en el Hotel y la especialidad misteriosa a la cual le estoy buscando el nombre. Pero lo que importa y lo que habría que retener de esta incursión en territorios de tradición noble es que nunca te deja de sorprender la creatividad francesa en la manipulación de la grasa, la harina y el azúcar.

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