Un Chileno en Francia

Al parecer, este 2025 será un año difícil. Y hay una comedia del mismo nombre que ironiza sobre este lugar común del discurso político Francés. El nuevo decano de nuestra fac es digno de todo el interés etnográfico del mundo. Llegó al cargo un poco por descarte, la verdad, el martirio  de la responsabilidad no interesa a los enseignant-chercheur, diríamos todos en carrera desatada para ganar el Nobel al empleado del siglo. Después que E. quitó el cargo, cuyas cualidades de gestión y eficacia son de reconocimiento consensual, lo intentó G. con más lágrimas que éxito. Un conflicto sangriento por email, y posiblemente un puesto en otro lugar más centrado en la investigación, y cosas raras de conventillo con doctorado, lo hicieron renunciar. La sucesión esperada se fue a la mierda, y supongo que allí comienza la crisis que al mismo tiempo es también mi crisis.

Después de una espera tensa sin candidatos ni candidatas se ofreció Míster J y todos los colegios de funcionarios (así llaman en estas tribus a las diferentes categorías del funcionariado intelectual en el dialecto del gremio) dijeron que sí, venga, es pa tí hijo querido. La historia no termina ahí y a mí me gusta el chisme.

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