sabes? desde que nos dimos de tijeradas en los corazones y cada uno se guardó su trozo vivo y sangrante / nací otra vez hacia un mundo gris / tejido de ensayos y errores / más allá del bien y el mal, supongo / y hoy vuelve la náusea amarrada a mi búsqueda /
la primera vez que la padecí no pude saber si estaba hecha de vergüenza o de culpa o de tus palabras de abandono, C. / se movía en el vientre como un nido de anguilas / como se mueve desde anoche
y, ya sabes, uno se endurece pero nunca se acostumbra / a la cucaracha interior /
y tengo un miedo aspérrimo de que se nos haga eterna / que con su mordida se instale en las tripas / que se lleve el consuelo gratuito del sueño / que se enquiste como un karma pronunciado por los jueces del barrio /
L. dijo hace una semana que L. cree en el Karma / yo no creo en nada, le digo, pero a veces las palabras se mueven y se alojan como virus pronunciados en tu memoria / y allí se quieren quedar sin ser invitadas / comiéndose tu madera de viril pinocho
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