Cartas a mi madre

No recuerdo la primera vez que me dijiste que nací azul / muy azul con el cordón umbilical enredado en el cuello / que pude haber muerto pero aquí estoy /  yo no sé si esto es buen presagio o mal augurio

también me dijiste que lo vomitaba todo / que era el más gordo de los tres pero que lo vomitaba todo / el biberón / la compota / el agua / todo y perdí peso y ahora estoy siempre muy delgado a tu juicio como si estuviese enfermo de algo terrible

yo también decía con esa lucidez de niño inocente que nunca me iba a casar / pero en algún momento se me olvidó porque fui el primero de los tres en casarse y demasiado joven para tu parecer y también el primero en divorciarse en tres generaciones pero esto no puso mayores problemas y con humor negro y positivismo resignado dijimos has recuperado de nuevo a tu hijo, qué bendición, qué bendición

cuando era niño vivía en la paranoia de ser envenenado por quienes me cuidaban y esto te hacía reír porque quién querría envenenar a ese niño azul?

el miedo a morir lo vi por primera vez en tus ojos una tarde de verano en la que te internaron por tuberculosis / y fuimos a visitarte al hospital / y el miedo a morir tomó la forma de un abrazo y un beso con lágrimas

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