Yo no sé si es poliamor o concupiscencia o crisis de los 40 o el regreso cíclico de los vicios del abuelo José y sus malas costumbres / pero C. y C. me dicen que debo hablarlo que debo decirlo que debo verbalizar / que la palabra te hará libre y yo les digo que la palabra no hace libre a nadie que todo lo que diga será usado en mi contra / que el verano no es la época para decir la verdad / se debe esperar la dureza de los vientos de invierno
P. ya medio bebido y mirando hacia el final de la calle me dice que las telenovelas mexicanas no son ficción sino más bien documentales de la vida en México y no puedo hacer otra cosa que confirmar / Y me cuenta la vida de J. divorciada de un hombre del ministerio y que tuvo de amante alguien de la secretaría / ¿por qué no abrieron la relación?/ que el divorcio no quiere firmarlo / que hay un perro de por medio que nada es fácil / que se arrepintió y se desarrepintió / y ahora el consuelo lo busca en los viajes del Camino de Santiago/ en las alturas de Machupichu / pero en mi adentro íntimo tengo una objeción sobre las telenovelas / que son vehículos de doctrina y que de poliamor nada y te dicen los galanes y las actrices con su mirada llena de deseo pasión y lujuria que perdonar es el camino y abrir relaciones es abrir la puerta al Maligno
Al final, les digo, las palabras para decirlo las tienes que escribir tu mismo / Liberación y condena se comen la cola / Escribe tu biblia M, asume tu religión
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