Un chileno en Francia

Luego de nuestro cumpleaños mutualizado con mi amigo mexicano P., el ingeniero en hidrógeno, más o menos comienzan las vacaciones que en Francia son una especie de fiesta sagrada comparable a otras fiestas sagradas del planeta tierra. El cumpleaños mutualizado de este año tuvo novedades como la segunda edición del torneo de tiro al arco en el jardín del Mont Gargant, con un gran trofeo diseñado bajo principios de diseño orgánico, obra titulada el Dancing Archer. El torneo lo ganó con 21 puntos la amiga de A., nacida en Grecia y viviendo en Londres. Segundo lugar para el amigo de P., el azteca, nacido en el DF viviendo en Roma pero mudándose a París y tercero J. el español que es maître de conférences en mecánica de fluidos. El programa incluyó un menú de choripanes, hecho con la baguette cortada en trozos y los chorizos a cuir de La Maison Bernard. A.C. preparó un pebre pero no pudimos encontrar cilantro porque somos pésimos planificando y se nos olvidó. P. gestionó la barbacoa aunque no obtuvo la nota máxima porque me quemó una mazorca de maíz por andar palabreando con sus cuates y negligencia en el arte de azar. Para los amigos vegé preparamos verduras y tofu, además ya es tradicional meter una caja de camembert en papel de aluminio para derretir el queso en las brasas de la barbacoa. También se propuso a los nobles invitados un taller de salsa cubana mirando un tutorial de YouTube porque no tenemos presupuesto para contratar un cubano musculoso que nos enseñe a bailar. Enseguida J. , L., C. y su hermana M. dieron un tiny desk concert, que fue muy padre, muy bonito, ternura de gente estos músicos con guitarra, violín y canto a dos voces. Luego el Karaoke y más o menos a las 1h53 se acabó la fiesta para nosotros porque los tres mexicanos siguieron festejando en Bihorel dónde está la casa de P. que estamos reformando.

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