Una fila de esperadores con carritos de la compra, pero no vienen a comprar, hacen un corro junto al portón en calle Geoffroy. Veo canas, también calvos, jóvenes y dos niños que juegan bajo el gran abeto que es vecino del barrio por más de 100 años, largo. Las bicicletas tenemos que amarrarlas bajos los árboles, a un costado del jardín o frente a la pequeña casa de ladrillos. Un coche utilitario eléctrico de la marca Renault ingresa por el portón con una delicadeza de bailarín, se abren las puertas de descarga y los esperantes se abalanzan. En la pizarra al interior de La Casona alguien escribió con marcador verde Mercredi a La Base. AMAP livraison de panier. J. me dijo que iba a tocar música con un amigo y que no estaba muy seguro de que vendría. Creo que beberé mi EREIB, cerveza campesina, y me iré a casa. Los esperadores ya partieron con sus verduras de temporada y seguro van pensando en las formidables recetas que pueden hacer con ellas. El agricultor hace un poco la conversación con los últimos amapistas, como la última brasa que va muriendo en el brasero.
La Base, Rouen, 2025.

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