Fui a casa de J. a intentar cantar y tocar unos boleros. Algo simple, Piano, guitarra, voz. ¿Qué te parece?Desafinamos todo el tiempo. Empezamos por algo fácil, Bésame mucho. J. es francés y en general prefiere la música Irlandesa, dice que tiene que oír más boleros para pillarles el truco. J. tiene un dúo de dos guitarras con H. Los escuché tocar en el escenario abierto de La Baraque Walden. Según mi tarjeta soy el adherente 1049 del bar. La comida que sirven es horrible aunque me parece un espacio interesante. J. hizo dúo con L. también en la ocasión, fue el último dúo que les vi, luego la ruptura, y ahora J. hace un duelo con rencor. Ya tendré el tiempo de profundizar en esta historia. Mientras tanto creo que el bolero podría ayudarnos a ambos a comprender el mal de amor.
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Luego fuimos al bar Makao que tiene un Panda en su logo y me invitó a una pinta de cerveza. Tengo una cena con las chicas dice. Yo estaba buscando señal afuera del Bar cuando veo de lejos a C., que trabaja en el mundo de las energías renovables pero quiere cambiarse a la gestión en la Liga de Protección de las aves, viene con su impermeable amarillo porque ya hace frío. Me pregunta que si me voy a quedar, le digo que tengo otra cosa entre latinos aunque sí me gustaría quedarme. Luego llega R., profesora de infantil, hermética, de la que solo sé por M. que sigue un patrón de amantes un poco tóxicos. M. lo decía con la esperanza de poder cambiarlo. C. aún no llega. Cenan juntos porque tienen un grupo de guitarra y voces en polifonía y se dedican a cantar en sus propias casas. Les pregunto si saben la buena noticia, me dicen que no, se las digo, emiten un tierno ohhhhhhh y sonríen. A los treinta segundos llega C. y lo primero que pregunta es ¡!¿Ya les dijiste la noticia?¡! Pues claro, no sabía que era secreto o que había un embargo informativo. Nos muestra una foto de la recién nacida, noto que tiene el pelo negro, y como todo recién nacido parece deforme. M. la tiene en brazos y detrás se ve a mi amigo P. mirando la escena con lo que me pareció una semisonrisa de incredulidad. Bueno, los perdimos como amigos para siempre, les digo, la noticia no me parece tan buena. Les sorprende mi comentario y a mí me sorprende su sorpresa. Pues claro, insisto, ahora solo van a hablar de su bebé todo el día, se van a encerrar en sí mismos, su cerebro se modificó de golpe, van a estar cansados todo el tiempo y se van a volver seres rutinarios porque es bueno para el bebé. No creo que lo haya dicho en esos términos, pero lo pensé, como dicen por aquí, après coup.

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