Fines de febrero
El editor validó mi propuesta, pero Franco insiste en que no va a funcionar. Ya verás que tengo razón. No le pedimos lo mismo a la literatura, supongo. Franco prefiere los libros que exploran el lado sórdido de la humanidad con una escritura oracular y fastuosa. Siempre le ha fascinado Les Fleurs du mal por ejemplo, yo prefiero la antipoesía de Nicanor Parra o Ernesto Cardenal, la poesía de la claridad, mientras que Franco escucha en bucle a Zurita leyendo en traje blanco sus poemas en Youtube. Si le diéramos a elegir entre Houellebecq y otro libro Franco elegiría Houellebecq todo el tiempo. Yo no tengo problema en leer por placer una fotonovela o un manga insulzo y luego pasar a Bolaño para buscar la imagen de Chile y la ciudad de Los Ángeles y luego Nous Deux para reírme con el sentimentalismo monógamo y luego a un libro desconocido, de preferencia una novela rosa, y que por azar encontré en una caja de libros de la calle, y luego a los poemas de Bukowski y luego podría volver a César Vallejo y luego quedarme un rato en En el camino de Jack Kerouac y luego volver a Jorge Teillier y ahora estoy en Annie Ernaux y leyendo todo Édouard Louis porque tengo que aprender francés y también no me gusta la fantasía ni la ficción y cuando me aburro leo un poema de Clara Ysé a veces también abro el libro de Franco Alvarado, Estación de madrugada. Lo que le pido a la literatura es una especie de realismo, una literatura cruda que acepta sus límites pero que no ceja en intentar dar palabra allí donde hay verguenza, silencio, secreto, con todo el coraje. No sé si la novela rosa sea un género que permita todo esto aunque me da igual porque no tengo nada que perder y no vivo de la literatura.
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(Borrador, versión 2, enviar al editor el 15 de marzo a más tardar.odt)
R
Raúl bebe un capuchino en el Starbucks de la estación de Saint-Lazare, con un poco de culpa porque no es ajeno al boycot de las empresas norteamericanas por el genocidio en Gaza. Se perdona a sí mismo porque estaba apurado y necesitaba enchufar su ordenador con urgencia y le pareció que podía claudicar momentáneamente en sus compromisos políticos en la intimidad de su conciencia. Si las cosas no van bien, cuando las cosas no van bien, cuando el mundo explota, antes de ir al psicólogo, pensamos en viajar, como forma de olvidarnos de nosotros mismos, ir por allí y por allá para reemplazar nuestro ser con imágenes y grabar encima de los malos recuerdos como si fuésemos discos duros que se pueden reescribir y borrar al infinito. Raúl lleva un diario en un blog bajo seudónimo y escribe para no aburrirse. Deja su diario íntimo a un lado y en la siguiente pestaña de su navegador reserva un billete a Cerdeña que está muy bien de precio, con la esperanza de regresar siendo otro, baterías recargadas, y se dice toda esa sarta de metáforas de máquinas que se le han ido acumulando en el cerebro durante su periodo de ingeniero informático. Raúl siempre ha sido prudente en términos económicos y más ahora que acaba de perder su trabajo. Su vuelo low cost a Cagliari sale en 5 días desde Beauvais.

S
Sara vive en Barcelona, en el barrio de Sagrada Familia, a unos 100 metros de la monumental iglesia que le parece el proyecto inacabado más bello del mundo. Su familia es mallorquina. Sara es hija única. La vida no ha sido fácil estos últimos años, no pudo terminar su tesis de psicología durante el periodo de contrato doctoral en parte porque a su padre le diagnosticaron un cáncer, y ahora su novio Xavi le sale con que ya no quiere seguir con esto, que está cansado, que quiere viajar a Guatemala sin ella. Sara no soporta las relaciones a distancia, le parece una pérdida de tiempo, quiere escribir todo el día y no deja de pensar en el ausente, no se gusta a sí misma en esa posición, se detesta, no puede amarle así, prefiere romper. Su psicóloga le hizo comprender a la tercera sesión, luego de desembolsar más o menos 200 euros por las tres sesiones de 1 hora, que ella tiene tendencia a construir un vínculo dependiente. No sabe qué hacer con este diagnóstico, pero al menos tiene una opinión profesional sobre su problema, ¿no? Se mete a Googlear dependencia emocional, luego el algoritmo de su Instagram le propone un video de @eyasterapia Espacio para aprender a cuidarte, conocerte y crear relaciones que te nutran. Material práctico en
📚 Autora de “Yo me transformo”. Se pasa toda la tarde mirando los videos sobre dependencia emocional y luego otro sobre relaciones disfuncionales y luego eyasterapia comparte un video de su matrimonio de tres días que la hace llorar. Se dice que sería bueno hacer un duelo, por qué no un viaje, un duelo post-moderno claro, y se pone a ver el precio de los billetes desde Barcelona a no sabe dónde, quizás una isla no muy lejos.

Ro
La vida tranquila y cómoda y con moderado éxito que Romina lleva en Rouen, ciudad en la que llegó hace tres años, la podría envidiar cualquier persona en el mundo en algún momento de la vida. De lunes a viernes, más o menos de 9h a 17h, trabaja haciendo de todo en la gestión cultural en una asociación de música barroca que se llama Lira Harmónica, organiza los eventos como el concurso de Canto Barroco de Rouen, pero también gestiona lo mundano como la máquina de café y actualiza las fichas de pago en un Excel, para no aburrirse hace también las fotos y lleva la cuenta oficial en redes sociales. Los miércoles va al conservatorio a practicar el violonchello y luego camina por la ciudad o toma la bicicleta con su instrumento que casi la iguala en tamaño a cuestas hasta la Ribera Izquierda. Los jueves o los fines de semana estudia español y también ruso y ahora comenzó con el portugués. A veces practica el alemán con el método Assimil, que propone un poco de gramática y lectura, escribe frases como quiero una caña por favor. Esta semana está un poco de los nervios porque tiene que dar un concierto en Cagliari que gestionó con ayuda de su amigo Aurelio que conoció en el Master Arts & Cultural Management, en la Universidad de Tilburgo de Países Bajos. Tiene los nervios de punta porque está preparando el Concierto para Violonchelo No. 2, de Heitor Villa-Lobos, y no se siente segura, el tercer movimiento, el Scherzo en tiempo vivo le da pavor, no puede dedicarle el tiempo que le gustaría. Su vuelo sale en tres días, y le pidió a Aurelio un hotel cerca del Teatro Lirico di Cagliari, porque detesta cargar el violonchello, a veces se dice que mejor hubiese sido estudiar el violín o la flauta traversa.


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