Miguel Stuardo Concha es un escritor de nacionalidad chilena nacido en 1986 en la ciudad de Los Ángeles, en la frontera entre Chile y el Wallmapu, una ciudad de la que se ha oído hablar pero que todo el mundo evita. A pesar de esta triste costumbre, Los Ángeles es también la ciudad donde vivió su adolescencia el escritor Roberto Bolaño con su familia antes de migrar a México, y cuando le dices esto a la gente se lamentan de no haberla visitado. Miguel vive actualmente en Francia, nada muy original. Cuando era un chico joven participó en el taller de poesía organizado por la Fundación Pablo Neruda en la ciudad de Temuco, taller dinamizado por Guido Eytel, un evento del que ya pocos se acuerdan. Recibió el primer premio de poesía en el 4° Concurso para Estudiantes de la Universidad de La Frontera en 2009, y le regalaron un ordenador, que es quizá el pago en naturaleza más alto que le han dado por un poema. Junto a su fiel amigo Patricio Alvarado Barría animó el programa literario Literatura al Parlante en tres ediciones, en la radio Universidad de La Frontera, pobre emisora pero muy honrada. Publicó su primer libro de manera artesanal con la extinta editorial A Contraluz, titulado Poemas de Agua (2011), con un minimalista y delicado trabajo visual y de diagramación de Patricio Alvarado Barría, y como vestigio de esta hazaña solo queda un PDF que se puede descargar en línea y algunos ejemplares olvidados en casas de familiares y amigos. Su poesía se sitúa en un tránsito permanente, en donde el movimiento, el diálogo y el color tienen una posición central. Si bien Chile puede considerarse como su referencia geopolítica y cultural primigenia, su escritura poética y narrativa se abre inexorablemente al nomadismo de su vida en Europa que comenzó en España en el año 2012. Su poesía se caracteriza por un diálogo permanente porque le gusta conversar con el presente; y su microcosmos simbólico invoca de manera recurrente la relación entre lo urbano, lo rural, la tecnología y el individuo en la búsqueda incansable de conocerse a sí mismo, la exploración autobiográfica y la aversión a situarse en una identidad estática. Una voz interior en crisis permanente, porque es muy post-moderno el chico. Su obra, que está toda en este blog, no puede comprenderse sin considerar su tránsito migratorio permanente e inacabado que comienza en su natal Los Ángeles, da sus primeros pasos en el pueblo agrícola de Negrete, allí donde escribió su primer poema por un desamor bien justificado, y se extiende hacia Temuco la puerta del Wallmapu y la ciudad de sus abuelos maternos. En la segunda parte de su obra las referencias al territorio personal se amalgaman con la presencia envolvente de las ciudades en donde vive: Madrid, Alcobendas, Barcelona, París, Sens y actualmente Rouen. Si quieres, puedes conectar por Instagram aquí.
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