Somos hermanos y debemos entender o sentir esto que es perpetuo; seremos hermanos mientras algo nos sea común; esencialmente, hermandad es compartir un algo. Debemos entenderlo muy bien. Quizá sea posible crear un catálogo o listado con esos algos que se comparten y en base a eso definir quienes son nuestros hermanos y quienes no. Pero ese catálogo o listado no estará exento de arbitrariedad y un mínimo egoísmo. Algunos conocidos atentos me han sugerido que encuadrar la hermandad a sólo un compartir es ser reductivo, pero como vicio. Y con amabilidad agregan un ejemplo muy divertido: podría considerarse que somos hermanos de las plantas, ya que compartimos la misma unidad genética. Yo les digo que tal afirmación es lejana al error y que puede explicar el actuar protector de los ambientalistas y el cariño por los animales. Ellos se ríen. Para terminar (no se ha agotado la discusión, pero sí el expositor) y para que nos vayamos pensando a casa, quiero destacar una de esas verdades universales que flotan en el aire y que puede ser iluminadora (y también terrible) para la cuestión, dice así: Hermano es el primer asesino. Es un verso de Alejandro Ezra, uno de mis amigos.
Replica a naty Cancelar la respuesta