Ansias de santa veda prohibida, de inocencia pérdida
en unos ojos y labios húmedos de ciertas eternidades,
tendida mi blanca nube, de gracias y pellejos que dan comienzo
a delgada y frágil forma de amor o línea de viento,
a ganas de piel e inmaculadas flores, oh mi fantasía de roja culinaria,
que ciegas mis álgebras de cabeza a los pies con el abrazo de una semilla,
que germina rojos retoños y Esperanza.
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