Hacienda Negrete

I

La abuela R. murió con veinte y tantos / papá dice que pudo haber sido un cáncer / en aquella época solo te podía salvar un milagro porque el hospital más cercano estaba a 6 horas cruzando el bío bío el balsa /

La tía R. dice que los bisabuelos trabajaban en la cocina de la hacienda o en la quesería o en la piscina o en los potreros o en la crianza de cerdos o en la lechería o le limpiaban la casa a los Moller /

Nuestra historia son fragmentos rotos sobre las tierras negras / como si alguien les hubiese tirado una piedra / trozos de papel abandonados en el bolsillo de un muerto / nadie te contará nada si no metes la mano en el fango purribundo

II

Hay una foto de la abuela en blanco y negro sobre la mesa de la casa de tinglados amarillo / Ella está sentada en un sofá junto al tío D. / peinada para la foto o para alguna fiesta / la casa es de madera gris del bosque araucano / la casa de La Hacienda, dice la tía R. / esa madera ya es tierra y cuando vas a verla no hay puerta ni gente ni ventanas

el abuelo viudo se enamoró de la tierra, del trabajo, del tractor azul que va abriendo la tierra para alimentar los treyles / veo que el borde de la fotografía está roto / alguien la arrancó del álbum para ponerla en un marco de plata

III

Dicen que en el principio, el bisabuelo H., era un borracho del mal carácter / que le gustaba el vino en garrafa / un boca seca / garganta de lata / se le calentaba el hocico

dice Papá que se convirtió todo curao en medio de un potrero o en una fiesta / llorando porque lo tomó el espíritu santo / y que después se le vio todos los domingos bien peinado en la iglesia pentecostal con pantalón y camisa / se puso más honrado y más trabajador/ y nunca volvió por el mal camino /

IV

le pongo la grabadora a mi padre y le pido que me hable de la vida en esa Hacienda Negrete / le digo que voy a escribir un libro para motivarlo / se abre una puerta de donde sale un río

me habla de partidos de fútbol legendarios entre las haciendas de los Moller y famosos equipos de la gran capital / la piscina es lugar fiesta de swimming party como dicen hoy los chiquillos / en la escuela de Negrete había un solo profesor / (miro el led rojo de la grabadora con la angustia del olvido, pero todo va bien, la historia se va registrando en la piedra) / las chancheras estaban allí, se ve un poco lo que va quedando del edificio / el criadero de pavos donde trabajó tu abuelo / la quesería allá en la roca al lado de los arenales llena de zarza / me habla también de las maratones en las que los trabajadores y los hijos de los trabajadores corrían por el honor de la velocidad y la fuerza /

Me cuenta también el origen del miedo a la muerte / las bicicletas con los frenos cortados que bajan por el cerro hasta romperse las narices / a veces me parece verlo en la casa de maderas grises y piso de tierra escondiendose de la ira del abuelo / hay un deslumbramiento cuando evoca las fumigaciones en avión a toda máquina / las fiestas de disfraces / el cáncer del vecino y el cáncer de su madre que le comió el alma y lo dejó huérfano /

el patrón Victor era amable y trataba bien a los trabajadores / el tío D. habla mecánico alemán que reparaba los tractores con todo lo que había aprendido en la guerra de Europa / y luego menciona los comunistas y la vigilancia armada para proteger la Hacienda del cáncer Marxista / la expropiación y el Golpe del 73

El origen de nuestros miedos remontan al terremoto del 60 / que hizo gemir la tierra de angustia / y luego los viajes en tren hasta el cruce Renaico y luego había que tomar el ramal a Los Ángeles hacia una estación que hoy está demolida por necesidades de mercado que hoy es una gran superficie de alimentación / el Biobio había que cruzarlo en balsa, el ruido de la corriente, la polea y el agua empujando con toda su fuerza contra las piedras de los Andes / el gran puente cambió la vida / y aceleró eso que él llama progreso

En algún tiempo no muy lejano los hombres se divertían con la naturaleza y salían en bote río arriba a remos a pescar con tarros y cañas / y traían truchas o a veces carpas y cazaban perdices o loicas

Y su mundo también dejó de tener un territorio / los Moller se fueron o vendieron o los expropiaron o se cansaron / se fueron a Santiago a Concepción a Los Ángeles y se especializaron en la alimentación los pueblos del Norte los pueblos lejanos / a mi me internaron en La Gran Ciudad en el Liceo de Hombres / Volví años más tarde a casa de mi amigo de infancia de La Hacienda dónde pasaba casi todo el día jugando a los camiones / ver el piso de tierra me revolvió las tripas

V

La casa patronal el portón y la piscina están en ruinas / Nos metemos sin pedir permiso y parece no haber nadie / Solo el viento que hace crujir los castaños parece confirmar esta historia / Entramos al granero y la antigua crianza de terneros parece una antigua granja europea de ladrillo con mohos / Voy haciendo algunas fotos para que la historia de esta tierra no se nos vaya río abajo / La lechería aún conserva las vigas de pellín colorado / y si te acercas a la madera puedes ver y oler la mierda de las vacas o la leche mezclada con agua y barro que baja por el desagüe /

el tiempo y los terremotos lo van rompiendo todo pero los fragmentos tirados por el suelo te van a decir su verdad / la quesería y la cueva de afinado están llenas de zarza mora y no se puede entrar / papá no puede evitar pensar en las colitas de queso que le regalaban y que se comía derretidas a la paila /

la casa patronal está quebrada a la mitad por el terremoto de Concepción de 2010 / partida en dos como la historia de nuestra familia como el país como el biobio que atraviesa mi Wallmapu / como este país bipolar

las malezas fisuran la piscina / esa vida que me cuentas parece una foto abandonada al sol del medio día / mojada por la lluvia de verano /

tu tía R. trabajaba allí en la secretaría y conoció al tío S. que tenía un camión / allí donde se ven los aerogeneradores estaban las chancheras y la crianza de pavos / allí trabajo tu abuelo / la casa donde nací ya no existe / solo queda el piso de tierra y la imagen de mi madre sentada junto a la estufa

un hombre y su perro se acercan ladrando / y nos dicen que esto es propiedad privada que no podemos estar soñando / que tenemos que salir enseguida

VI

Nos dicen en la escuela que por aquí cerca hubo un parlamento entre españoles y mapuches / la frontera era el río Bio-bio / en el cerro Mariman hay una cueva y hubo un fuerte Español / cuando fuimos a verla solo había olor a orina y botellas de plástico y condones usados / los cañones se los llevaron a la Plaza de Armas para exponerlos a los turistas de la muerte / ahora en el cerro Mariman hay una cruz y una bandera con estrella que puedes ver desde el río o desde el pueblo / hace años se estrelló un helicóptero que se enredó en los cables de alta tensión / yo voy al Mariman con mi bici de montaña día por medio / subo y bajo porque quiero ser fuerte rápido y voy a ganar

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