Animal del aire raro, enrarecido, turbio
que vienes, que llegas, que entras con tus deseos peludos
a fragmentar en trizas, en pedazos mis fisuras estables;
yo te aborrezco, animal, negro, sudoso,
yo te aborrezco.
Tus mucosas me son horrendas en olores,
en sabor agraz, en dulces muertos y fúnebres,
y tu sabor a gatos y perros, a vacas húmedas detesto.
¡Ah, sólo piedras!
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