Señor Dios,
gracias
por
estos
alimentos
por el arroz blanco y la pechuga de pollo amarilla
perdónanos por matar al pollo
por comernos su vida
con sal y pimientos
perdónanos por oprimir al granjero y a su familia
comprando
la
oferta
más
barata
de
la comarca
Replica a Claudine Bernardes Cancelar la respuesta