bienaventurados los que cogen el metro justo antes del cierre de puertas y descubren la fugacidad del éxito
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las que dentro miran su reflejo en las puertas y ventanas buscándose a sí mismas y solo ven la oscuridad del túnel y el anonimato de la hora punta
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los que escriben en el móvil mentiras que van muy lejos por el aire a otros coches y galaxias donde también se tejen otras mentiras
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bienaventurados los que nadie mira porque este siglo dijo que eran feos o que van mal vestidos; aún tenéis esperanza porque de un siglo a otro el tiempo invertirá las preferencias estéticas por capricho y cansancio
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bienaventurados los hambrientos que vagan pidiendo limosnas como zombis paridos por el progreso
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bienaventurados los que escuchan conversaciones ajenas y con ellas hacen novelas que serán premiadas
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los instrospectivos sordos que se escuchan a sí mismos sean bienaventurados
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bienaventurados los mayores que viajan con descuento y que sentados en lugar preferente ignoran si este será el último viaje
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los que hablan y los que callan sean bienaventurados porque la vida tiene estaciones para reír, para llorar, para cantar, para hacer algo inútil, para el fracaso y para terminar el viaje
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bienaventurados los que saben a qué estación llegan y los que dudan si han cogido la dirección correcta porque serán llamados hijos de la certeza y el absurdo
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