Nuestro ruido que nos murmura, y luego nos grita un escupo
de inicio, y nos finge un sentido, cayéndonos la vida en gotas,
en un gel de colas receptivas, trémula y llena de goznes ganosos,
giras, giramos, intentando convulsivos, con la puerta abierta y la llave henchida,
ávida en toda fisonomía hembraica y desvestida, que desnuda haces, hacemos.
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