Leer un libro, un único autor, todo el año y quizás toda la vida hasta que el sueño te lleve a otros territorios y a otras vidas
Abre tu puerta / y deja entrar un cuerpo / y bésalo / dale toda la ternura que tengas en tus entrañas, transfiere tu ternura al centro de ese cuerpo hasta el agotamiento
(ese autor eres tú en otro tiempo / y no puedes evitarlo porque vino al encuentro de sí mismo / sumergido en la nostalgia del cuerpo)
Sal a caminar por la calle pero sin audífonos / y no pongas un casco entre ese cuerpo que parece pertenecerte y el flujo interminable de los rizomas que te ahogarán / oye / lame las paredes / mira los ojos en movimiento / y que tu mirada plena de ternura se pose en la fragilidad del presente
sigue caminando y no dejes de caminar y deja que el mundo te atraviese / has el amor con todos los mundos / porque la ternura se enciende y renace
escribe en un paisaje / en la tierra / con granos de trigo / o en el ladrillo como un prisionero que desgasta sus dedos para buscar su sangre / deja la poesía habitar tus tierras y contar sus historias / y migra con ella cuando quiera irse a otros lares / pero debes serle infiel en la miseria del gesto cotidiano / porque no hay otro tiempo más legítimo que el presente

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