Un chileno en Francia

Con mis padres los domingos íbamos a la iglesia, con AC, que va vestida con su ciré de todos los colores, es el rito del mercado. Después del mes santo de las vacaciones, el otro dogma en la Francia burguesa o en la Francia bobo es comer bien, comprar bonito y justo. Mientras AC negocia las cebollas y encarga unos rabanitos, aprovecho para escaparme al brocantor. Me gusta perderme en el brouhaha del metabolismo económico del domingo en el Mercado de San Marcos. Enciendo mi pequeña grabadora para arrebatarle un instante este flujo a la entropía. Parezco un guerrero destinado a perder, con una honda contra el titán del olvido. Puedes darle al play, si quieres.

El brocantor de libros tiene los estantes atiborrados de textos de Rouen y las ciudades vecinas de Bonsecour, Darnetal, Petit Quevilly. Me detengo en un libro viejuno que pone Rouen Ilustré de F. Bouquet, 1886. Treinta y dos agua-fuertes y 20 viñetas. El libro referencia el lugar como Clos Saint Marc y dice que ha sido desde el inicio de la ciudad el territorio del brocanteur. Aquí puedes vender tus postales, las medallas, reparar tu bicicleta y el corazón solo con estar parado y mirar este flujo decidido y mercante. En fin, en el mercadillos de la Plaza de San Marcos encuentras todos los objetos que les vamos expropiando a los muertos.

Pero también están los vivos : dando vueltas por el vendedor de frutas veo al concejal, amigo de E. y S., haciendo la compra con un ojo en el producto, con otro para ver su propia elegancia y el tercer ojo en el destino político de la ciudad, me imagino. Pues no se acuerda de mi, está claro. Una discusión me distrae, un hombre parece no comprender y dice Yo estaba Aquí! Le responden, Hay una fila señor, es el vendedor, ¡Usted ya intentó avanzar en la fila! La moral de la fila es implacable y por regla general se aplica a todo el mundo por igual.

También hay músicos callejeros que aprovechan la afluencia para animar la mañana y pasar el chapeu. Hoy toca Patanko et santibalcones, hoy canta en español, La canción del Mariachi, la de Antonio Banderas. Los músicos callejeros tienen un repertorio muy variado, multilingue, la semana pasada le tocaba al inglés.

A veces encuentro mis amigos y también a mis enemigos comprando. Hoy no he visto a nadie, quizás nos levantamos muy tarde.

Deja un comentario